Comenzar una carrera como traductor o intérprete

¡Tiempos revueltos para los jóvenes! Decidir cuál será su futuro profesional, qué carrera comenzar, dónde iniciar su camino hacia el mundo laboral… Muchos retos que asumir este verano. Acaban su bachiller, la EBAU, en condiciones totalmente anómalas, teniendo que sortear los obstáculos de la tecnología durante el confinamiento, acabar el curso en medio de una vorágine mundial. Pues ahora viene lo más difícil: tomar la decisión.

Ya está aquí, yo este año lo tengo en casa, elegir carrera y organizar mucha logística añadida, por eso me animo a escribir este post, ¡y justo en medio de esta marea de conflicto pandémico que nos aborda! Todo un lío fastidioso, ¡vaya por Dios! ¡Pues a por ello! Aquí valga esta reflexión para todos los jóvenes que estén pensando en dirigir sus vidas hacia el oficio de traductor o intérprete, y espero que les sirvan algunos consejos de esta humilde servidora de lenguas en todas sus vertientes.

A todos aquellos que se planteen esta profesión en el futuro, les orientaría diciéndoles que hay disponibles una variedad de opciones válidas para llegar a ella.
Una es cursar el grado de Traducción e Interpretación, eso les dará las pautas a seguir y la técnica que debe aplicarse a la traducción, la experiencia hará el resto de forma paulatina, bien para especializarse en un área o para conseguir la práctica necesaria y desenvolverse en cualquier sector en general.
Otra vía es cursar un grado técnico a nivel de ingeniería, empresarial o jurídico, eso les aportará una formación valiosísima para desempeñar la profesión de traductor, pudiendo finalmente completar con un Máster en traducción ya sí adquirir la técnica, trabajando la parte del idioma en el vocabulario y la jerga de su sector, de este modo se puede adquirir la especialización.
También es válido estudiar un grado relacionado con la lingüística en cualquier rama (lingüística, literaria…) desembocando en el Máster de Traducción. Este fue el camino que yo misma seguí, cursé la licenciatura en Filología Inglesa seguida de un Máster en Traducción.
A la inversa es una buena forma también de conseguir la meta. El estudio del grado de Traducción continuando con un Máster de especialización en un sector concreto, técnico, jurídico…, junto al conocimiento del idioma en ese sector.
El traductor debe contar con una formación diversa y completa, conocer el tema, el vocabulario específico en las dos lenguas y la técnica en sí de la profesión de traductor. Los caminos para conseguir esta formación son diversos.
Dicho esto, resumiría los principales puntos de esta formación en lo siguiente:

  • Idioma.
  • Conocimiento del área.
  • Técnica de traducción.
  • Literatura (expresión);
  • y añadiría algo primordial: sensibilidad para captar los matices del mensaje.

¡Porque traducir no es solo aprender un idioma!
¡Mucha suerte a todos y a todas y a por vuestro futuro!